Mi Diego, el libro que retrata a nuestro Diego

Hacía algunas horas todos: el país, el mundo y por supuesto él, en el living de su casa, llorábamos a Diego. Así, en caliente, con la tristeza latente y los recuerdos de su vida atravesada por él, Alejandro Duchini cuenta quién fue Diego Maradona. La biografía de alguien que nos atraviesa.

Duchini con su ejemplar de Mi Diego. LMDiario.

¿Cómo volver a la vida de Diego Maradona, el que tuvo una vida pública y digna de un Gran Hermano, de una manera original? Contándola desde las entrañas. Desde el corazón; como lo hizo el Alejandro Duchini en Mi Diego.

Mi Diego se presenta como una crónica sentimental de una gambeta que desafió al mundo. El libro es eso y mucho más . Parte de una imagen: la tristeza y silencio de las calles el 25 de noviembre del 2020. Casualmente, Diego también murió triste y en silencio. ¿Paradoja?

A lo largo de las páginas se puede ver –y recordar– a El pibe de oro de Argentinos, al Diego íntimo y como uno más del plantel del Boca de comienzos de los 80, como lo describe Miguel Brindisi, al superhéroe del Napoli y el de México 86. Pero también el de las sombras de los 90 que intentó resurgir una y otra vez. Aquellos Diegos futbolistas.

“Maradona no tiene ni puede tener una biografía. Tiene y tendrá cien”, dice Duchini en un pasaje del libro. Esta, la de su Diego, es una de esas cien que merecen y deben ser leídas.

Esos Diegos, y también el que fue ovacionado en Harvard, del Diego de vacaciones, sin cámaras ni el asedio con el que vivió toda su vida, en el balneario de Oriente. El libro recopila testimonios de personas a las que le marcó la vida. También de jugadoras del Fútbol Femenino de Gimnasia y de pibes y pibas sub 30 que nunca lo vieron jugar y, sin embargo, lo idolatran. ¿Por qué? Porque para muchos es el vínculo más fuerte que tienen con su padre. El Diego y la relación con un padre no tiene límites de edad. Como le pasó a Duchini y le pasa y pasará a tantos más.

“Maradona no tiene ni puede tener una biografía. Tiene y tendrá cien”, dice Duchini en un pasaje del libro. Esta, la de su Diego, es una de esas cien que merecen y deben ser leídas. A lo largo de las páginas Duchini le hace honor a lo que alguna vez escribió Osvaldo Soriano: “No cuenten conmigo para crucificar a Diego”. El eje central y que sobrevuela sobre la lectura es el Diego Armando Maradona feliz. Aquel que nos hizo y sigue haciendo muy felices. Y este libro es eso. Acercarnos –y no olvidarnos– a aquellos momentos felices con él dentro o fuera de una cancha.

Mi Diego no es un libro que retrata cómo fue Diego para Duchini. Mi Diego es nuestro Diego, el Diego de todos y todas. El bueno y el malo. El gordo y el flaco. El Diego auténtico. El Diego que un 25 de noviembre de 2020, sin aviso previo –o quizás con varios– nos dijo adiós. Por suerte, y por libros como éste, ese adiós no fue ni será definitivo. Diego siempre estará en todos nosotros y siempre será nuestro Diego.

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