Leandro Paredes: juego desde el centro

El actual 5 de la Selección Argentina viene a recoger la herencia de 15 años de Javier Mascherano a partir de características iniciales distintas. Leandro Paredes debutó como enganche en Boca Juniors pero en Italia lo retrasaron para armar juego en el eje del equipo. A su creatividad y su precisión en tres cuartos del campo le agregó nuevos conceptos defensivos y colectivos, propios del regista clásico italiano.

La figura de Leandro Paredes crece en la Selección. (Google)

Por Gabriel Irungaray

Incertidumbre y crítica despiadada. El último Mundial de la Selección Argentina y la eliminación en octavos de final contra Francia explotó los problemas estructurales de ese equipo. Entre ellos, una paradoja fundamental: la participación de jugadores en el descenso de su carrera que, sin embargo, no tenían competencia que los relegara. Como Javier Mascherano y Lucas Biglia, los dos volantes centrales indiscutidos del segundo lugar en Brasil 2014.

Aquella eliminación preparó las condiciones para la novedad y la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) decidió realizar una prueba piloto con Lionel Scaloni como técnico del seleccionado, para luego reafirmarlo en el cargo. Entonces Scaloni empezó con las reformas sumando jugadores nuevos, pero sobre todo jóvenes, como Leandro Paredes. En la última Copa América jugada en Brasil, el mediocampo siempre lo tuvo a él en el eje y a Rodrigo de Paul a su derecha, trocando entre Marcos Acuña o Giovani Lo Celso en el interior izquierdo. Campo con músculo y con juego, con dinámica y precisión, pero sobre todo, con novedad. El nivel de Paredes en el torneo fue tan satisfactorio que se convirtió en el único argentino que formó parte del equipo ideal de la Copa.

Paredes con la 10 de Boca

Su camino fue sinuoso desde que surgió como el enganche prometedor de las inferiores a la Primera División de Boca Juniors, donde le calzó la número 10 que había dejado Juan Román Riquelme luego de su retiro. 31 partidos después fue comprado por la Roma y cedido dos veces: al Chievo Verona (un partido disputado) y al Empoli, en el año 2015. Allí el técnico Marco Giampaolo le propuso retrasar su posición. Por jugar, aceptó. Y entonces comienza nuevamente su carrera, pero esta vez como número 5. Primero en Empoli, luego en su vuelta a la Roma, posteriormente en el Zenit de San Petersburgo, y finalmente en el París Saint Germain.

El contexto del calcio italiano fue el molde perfecto para Paredes y sus características. Y Giampaolo comprendió que el trequartista debía convertirse en regista, un creativo con marca y razonamiento como Andrea Pirlo. El rigor táctico de la primera división italiana y las funciones del fútbol europeo configuraron su nueva posición, en un fútbol donde solo Francesco Totti mantenía, en aquellos años, el rol del enganche histórico. En su vuelta a Roma, Paredes jugó por detrás de Totti, a veces solo y a de vez en cuando con Danielle De Rossi.

En la Selección, el nombre de Paredes, sumado a su pasado como enganche y los pocos minutos en el Paris Saint Germain, planteaban varias intrigas sobre su titularidad. Sobre todo porque desobedecía la herencia del mediocentro que había jugado los últimos 15 años con la Selección, Javier Mascherano. Paredes debía reafirmar algunas características del amplio repertorio de Mascherano: capacidad de corte, visión de relevo, gestión de mando,ocupación de espacios defensivos y entendimiento de los momentos de un partido. Consciente, Lionel Scaloni lo remarcó antes de comenzar la Copa América: “El problema de Paredes es que cuando marca pega patadas”.

Y es natural porque Paredes se formó y debutó en Boca Juniors como un enganche. Sin embargo, su reposicionamiento tiene lógica: no pierde la pelota y esa característica es definitiva para poder jugar en el eje del equipo. Cuando Josep Guardiola convirtió a Phillip Lahm en centrocampista del Bayern Munich remarcó dos cuestiones: la facilidad para recibir de espaldas y girar, y asimismo, la manera de proteger la pelota. El argentino pulió este repertorio desde la temporada 2015/2016 en su nueva posición, aunque de manera natural poseía esta característica.

En el Empoli explotó las características naturales del enganche que sirven para el fútbol actual, primordialmente el constante contacto con la pelota y los pases encubiertos. Ambos requieren la capacidad de percibir dónde tomar la pelota y cómo distribuirla. Con pases cortos y largos, y tratando de dinamizar el juego tocando la pelota una o dos veces. En el cruce de Argentina contra Venezuela jugado en la última Copa América, aplicó este tipo de juego.

El contacto constante también requiere una participación destacada porque exige llevar el juego hacia adelante o hacia atrás, leyendo constantemente los momentos cambiantes deun partido. El perfil corporal marcando un pase para que la pelota llegue a otra opción, a veces más peligrosa, también es un arte. El reservorio de YouTube ejemplifica a la perfección este tipo de jugadas con videos de Sergio Busquets. Paredes no es Busquets pero tiene la creatividad y la técnica para ejecutar estas jugadas, que son imperceptibles pero que hacen fluir el juego.

En la Copa América, cuando Lionel Messi centralizaba su posición en el ataque, Paredes podía explotar los pases hacia adelante y “arriesgar”. Con pelotas por abajo o a media altura. Fernando Gago había definido ese tipo de posibilidades que da Messi entre líneas con esa palabra. Pero arriesgar también conlleva saber pasar, y esta es una característica innata en Paredes. Algo que siempre se buscó en la Selección Argentina desde la era de Lionel Messi: que le den la pelota redonda, en los lugares vitales de la cancha. La nueva disposición de la Selección en el mediocampo, al menos desde los Paredes, De Paul y Acuña, tiene argumentos para ello.

Paredes no es Busquets pero tiene la creatividad y la técnica para ejecutar estas jugadas, que son imperceptibles pero que hacen fluir el juego.

El fútbol jugado sin pelota es otra función que debe reconocer el número 5. La denominada inteligencia, que surge del pensamiento para generar la ubicación en el campo. Paredes combina visión de juego y precisión con nuevos atributos: ocupación de espacios defensivos, capacidad de corte y visión de relevo. Como Mascherano. La disciplina táctica del Calcio y la cantidad de años en el puesto le agregaron ese valor. También quita y releva pero también juega la pelota. Si su nivel se mantiene podrá ser el 5 de la Selección de manera prolongada. El equipo nacional requiere juego desde el centro para tener posesión y para atacar directo. Para equilibrar con un relevo o saltear líneas con un pase. Para poner a jugar a Lionel Messi. Pero también para confirmar un nombre propio en un puesto fundamental. Paredes se erige hoy como la mejor opción para el puesto.

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