Mafalda y una carta de Galeano con mangazo a Quino

Fue en el año 1966. En la carta, el uruguayo avisa del pirateo de la tira Mafalda en el diario Época. Sin registros con la respuesta, la anécdota refleja la picardía de un permiso tardío.

De Galeano a Quino. Carta fechada el 7 de enero de 1966 (Lumen).

Por Félix Mansilla

Las huellas sumergidas en el tiempo pueden conducir a llenar un estadio con suposiciones. Ser testigos por un rato abre el panorama para deslizarse por vidas pasadas, casualidades y caminos cruzados a través del correo. En esa senda inconclusa aparecen Quino y Galeano: una confesión y una petición especial.

Contexto. En diciembre de 1965 Boca se quedó con el campeonato argentino y así los xeneizes sumaron su quinto bicampeonato. Detrás quedaron River y más abajo Vélez, Ferro y Racing. Todavía no había dictadura en Argentina, pero el presidente Illia daba sus últimos pasos antes de dar el que lo dejara al costado, facto mediante, y diera ingreso a Juan Carlos “la Morsa” Onganía, en junio de aquel agitado 66.

Del otro lado del río, las aguas no corrían mejores y en medio de toda la agitación en la que se encontraba Latinoamérica —escindida, como el mundo, entre guerra, paz y amor— Eduardo Galeano desplegaba el oficio periodístico en el diario de izquierda Época. En El fútbol a Sol y sombra, Galeano recuerda y repasa el espectro de los días: China, Cuba y la expedición del Che en Bolivia de fines de los ‘60. “Truman Capote publicaba A sangre fría. Aparecían Cien años de soledad, de García Márquez, y Paradiso, de Lezama Lima (…) las muchachas andaban de minifalda y todo el mundo tarareaba las canciones de Los Beatles. Luego vino el octavo campeonato Mundial de fútbol”.

Por su parte, la tira Mafalda llevaba poco más de dos años en las calles. Ese año bajo el sello Jorge Álvarez Editor, se publicó el primer libro que reúne las tiras de Mafalda. En pocos días, agotó más de cinco mil ejemplares. Mafalda se puso de moda y su público consumidor comenzó a recortarla de los diarios y a usarla en los vidrios de las ventanas de sus habitaciones, en negocios y en agendas encuadernadas.

Mangazo del 66

Joaquín Salvador Lavado, Quino, nació en Mendoza en julio de 1932. De niño era un solitario al que no le gustaba jugar a la pelota y lo desvelaba, más que cualquier otra actividad, dibujar historietas. Tampoco le gustaba ir a la escuela, pero convencido por su madre de que sólo así podría aprender a escribir los textos para sus viñetas, accedió. Y aprendió gracias a su tío, Joaquín Tejón (pintor y dibujante publicitario) a bocetar historietas. Hacia 1966, con 35, Mafalda ya era todo un éxito. Pero de fútbol, nada. En una entrevista de ese año, ante la consulta de Rodolfo Braceli de “¿cómo es posible que no le guste el fútbol?”, Quino respondió: “¿Acaso eso es una tragedia?”.

Eduardo Galeano, nació en Montevideo en septiembre de 1940. Se soñó jugador, pero salió escribidor. Hacia comienzos de 1966, con 25, ya era Director del diario de izquierda Época, había editado su libro “Los colores” y preparaba una madeja de apuntes, anécdotas y datos duros para confeccionar su obra más reconocida, Las venas abiertas de América Latina que lanzaría cinco años más tarde, en 1971. Cronista, editor y consejero de Época, el 7 de enero de 1966 envió un correo al creador de la niña revolución.

Quino la dibujó y Galeano se la mangueó. El dato epistolar fue publicado en la revista Universo Mafalda, de editorial Lumen en 2018. Enviada desde Brito del Pino 1322, apartamento 11, Montevideo. Resulta interesante conocer los pormenores de aquel pedido e imaginar las distancias: de tiempo y de lugar.

 

Con tono amistoso y a su vez, distante y un poco pícaro, el uruguayo arranca con un entrador “Ché, Quino” y la mención sobre amistades en común y el argumento perfecto para animarse a tutear “no es lo más grave”— al creador de Mafalda.

Sin más pruritos ni enredos, Galeano fue al grano. “Lo más grave es que desde hace unos meses venimos publicando Mafalda en ‘Época’, pirateándola, tijera mediante, de ‘El Mundo’ (siempre citamos la fuente). Yo quería pedirte permiso antes de hacer una cosa así, pero no pude encontrarte cuando estuve en BAires por última vez”.

No hay registros hallables sobre si Quino respondió. Otra excusa de Galeano. “Mafaldita es adorada por las multitudes aquí en Montevideo, y yo no tenía manera de convencer a los muchachos de la redacción de que debíamos esperar a contar con tu permiso para publicar la tira”.

Llanto, transpiración y más explicaciones con pelota. Sigue Galeano: “El problema reside en que ‘Época’ no le paga a nadie, y que todos allí adentro, desde el Director, que vengo a ser yo, trabajamos por amor a la camiseta y nada más. Vos sabrás que es un diario independiente y de izquierda, una aventura loca que sobrevive no se sabe por qué (…) Te prometo que no bien la situación mejore y tengamos algunos mangos, nos acordaremos de vos. Ya sé que no vas a creer mucho esto. Espero que no te calientes mucho”.

Las casualidades del tiempo empujan a pensar y re-pensar. Con casi una década de publicación en Argentina y alrededor del mundo, la tira Mafalda salió por última vez el 25 de junio 1973. Al otro lado del Río de la Plata, el 27 de junio, Galeano preparaba sus petates para exiliarse en Buenos Aires.

Los finales no dan tregua y siguen despiertos. El 13 de abril de 2015, Galeano se fue. El 30 de septiembre de 2020, Quino también. Los libros de Galeano continúan de ojos en manos y agotan stock de ediciones póstumas. Del mismo modo, en papel o en pantallas, Mafalda continúa atravesando generaciones y, como Galeano, piensa en un mundo mejor.

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