Cosa de chicos

Un relato con fondo de Copa América. Un niño que pronuncia el apellido Messi, el capitán campeón en Brasil, en el mes 7, en el Maracaná, en su copa seis.

Foto AP Bruna Prado.

Por Félix Mansilla

Bruno nació un 7 de agosto. Ese día su papá llevó puesta una remera gris con la cara de Ringo Starr que cumple años, al igual que su tía, cada 7 de julio. Esa noche su tío hizo 7 goles en un turno de fútbol 6, se armó un diluvio y cenó junto a 7 compañeros de más de treinta. Cuando Bruno cumpla 5, en 2024, quizá lea sus primeras palabras y, en junio, Lionel Messi habrá disputado su séptima Copa América. En 2021, justo en el mes siete, Bruno aprendió a decir Messi y entre la fecha 1 y la 7, lo pronunció al menos diez veces. Aún no pueden confirmar si es zurdo o derecho, pero algo los lleva a pensar a su padre y a su tío que cada vez que patea una pelota número 3, sigue el desconcierto. Grita “gol”, vocea algo dificultoso “pelota” y cada vez que se despide del tío le tira un beso a un portarretrato de “Diego” con una botella de gaseosa en la mano derecha. Por suerte, Bruno aún no probó la Coca-Cola. Pero dice “chau, Diego”.

Su papá y su tío se preguntan con cuál le pegará. Da la mano con la derecha en cada “choque esos cinco”, pero si está acomodado para la zurda, toma carrera y como puede le da un chumbazo con la izquierda. Si está como para la diestra también patea sin problemas, por lo cual, no hay indicios claros. Las hojas las raya con las dos manos y si preguntan “¿dónde está Bruno?”, él contesta “acá” y levanta la derecha. Eso sí, si consigue un aparato con pantalla, lo toma con las dos y luego desliza con el índice derecho y el izquierdo por igual. Al control remoto lo toma con la zurda y aprieta los botones con el pulgar derecho. Si su zapping viene en modo tac-tác, cuando hay un partido frena, dice “gol, gol” y sigue tac-tác, como hacen los grandes como cosa de chicos.

Cuando Bruno cumpla 7, Messi va a tener 40. Nadie sabe ahora, entonces, si Bruno va a preferir el fútbol o la música o los juegos de mesa. No importa, alguien será con o sin esas identidades. Y quizá un día pregunte y haya que contarle por qué muchas personas no pueden ver de cerca lo que desde lejos se observa mejor, como pasa con Messi. Ése que salió campeón en Brasil, en el mes 7, en el Maracaná, en su copa seis. El mismo que minutos después de coronarse campeón abrazó a su hermano Neymar. El mismo que alza la copa 15 entre sus manos y se ríe rodeado de amigos después de llorar arrodillado.

El día de julio que frente a la TV y como pudo Bruno dijo “Messi”, el papá y el tío se quedaron en pausa. Como faltaba un rato para el partido de la Selección, el zapping de Bruno siguió ligero y a puro tac-tác. Fue y vino entre dibujos animados, programas con panelistas y documentales bajo el agua. Sólo frenó y como pudo pronunció las cuatro palabras que para él significan lo mismo cuando ve que el fondo de la pantalla es verde. Bruno dice pelota, gol, Diego y —al rato— Messi.

(Domingo 11 de julio de 2021).

También podría interesarte:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *